Menudos Diarios

Voy a comenzar desde aquí una serie de relatos y comentarios en forma de bitácora sobre la experiencia diaria de un voluntario de la Fundación Menudos Corazones. Casi cada jueves y desde hace prácticamente tres años se enfunda una camiseta blanca con un corazón rojo en medio y acude junto con un grupo de compañeros –ahora mismo reducidos por circunstancias a dos únicas personas, Mariluz y el– para prestar parte de mi tiempo como voluntario en actividades de juego, animación, préstamo de juguetes, estimulación,  acompañamiento y apoyo en sentido amplio a niños ingresados y a sus familias en la planta de cirugía pediátrica del edificio Materno-Infantil del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Así que en este momento cedo la palabra.

Los nombres de las personas que se citen serán siempre ficticios…
… o quizás no.

“En alguna conversación con mi compañera, y gran amiga, Pilar Burgos, Pili, hemos tratado la posibilidad de poner en común y plasmar en papel nuestra experiencia y nuestras experiencias como voluntarios “de largo plazo”. Por otra parte, no puedo dejar de tener en cuenta también el sabio consejo y las siempre lúcidas palabras de mi hermano Carlos al expresarme, aunque fuera en un contexto diferente, lo importante que resulta para uno mismo, pero también para cualquier otro interesado o curioso, que las informaciones, conocimientos, impresiones y sentimientos, que puedan resultar de algún modo de interés y que pertenecen al mundo cotidiano, individual y particular de las personas, queden recogidas en papel (ahora habría que decir en formato de texto) para que todo ello no se pierda en nuestro propio anomimato. Estoy de acuerdo. Nuestra propia historia, y cada historia particular, forma la Intrahistoria de las sociedades. Quién sabe si con el tiempo este ejercicio pueda resultar el germen de algún otro proyecto más ambicioso.”

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