Noi Castroviejo en el país de los otomanos

La otra Wikipedia – José María Castroviejo y Bolibar (II).-
Noi Castroviejo en el país de los otomanos o cómo trincar en el Consulado de Estambul.

JoseMariaCastroviejoyBolibarEsto no es un cómic de Hergé. Nuestro Noi Castroviejo, José María Castroviejo Bolibar, es nombrado en 1999 Consul General en Estambul y ve su oportunidad de trincar a manos llenas. Estambul será el campo de pruebas donde poner en práctica y perfeccionar los procedimientos de latrocinio. Se dedica a ejecutar las prácticas que luego repetirá en sus siguientes destinos:

– Inventa actos en la Residencia del Cónsul para cobrarlos vía gastos de representación.
– Realiza compras para el Consulado personalmente falsificando los conceptos y los importes de las facturas.
– Se encarga de crear una red de proveedores locales de bienes y servicios destinados al Consulado pero de los que se termina apropiando total o parcialmente.
– Y lo más aberrante, se apropia de los fondos para ayuda humanitaria recibidos de la AECID.

Ampliemos este último punto por su especial repugnancia: En agosto de 1999 se produce un gran terremoto en las proximidades de Estambul. Por ese motivo la Agencia Española de Cooperación Internacional  (AECID) envía fondos para ayuda de emergencia y humanitaria a través del Consulado. Castroviejo Bolibar retira del banco en efectivo un importe total superior a los 80.000 USD que finalmente se apropia (Los datos sobre ayudas a Turquía con ocasión del devastador terremoto se pueden consultar en la propia página web de la AECID).

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[Leer la primera entrega: La otra Wikipedia – José María Castroviejo y Bolibar]

One thought on “Noi Castroviejo en el país de los otomanos

  1. Esto hechos me llevan a cuestionarme sobre la naturaleza del ser humano y cómo la realidad supera a todas las ficciones.
    Efectivamente el entorno es importante, pero a pesar del entorno hay hombres ruines por naturaleza. Lo llevan en sus genes.
    Sólo espero que con este personaje se cumpla ese refrán español que dice “el tiempo pone a cada uno en su sitio” aunque sea después de muerto. Y que algún día sufriera en sus propias carnes todo lo que sufrieron los miles de personas en Estambul que se quedaron sin un hogar donde vivir, sin ropa para vestirse y sin nada que comer después del terremoto.

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