
El lugar de La Olmeda, en la provincia de Soria, cuenta como asentamiento humano con más de mil años de existencia. Como núcleo de población, La Olmeda ha disfrutado de una dilatada historia. La colectividad de las Tres Casas de La Olmeda ya se nombra en Los Anales Castellanos, en referencia a la época del conde castellano Sancho García (995-1017), por lo que la constante mención en la documentación histórica relativa a su fundación en tiempos de Fernán González es un dato que confirman otras fuentes históricas y que, por tanto, puede aceptarse. A esto hay que sumarle el descubrimiento relativamente reciente mediante prospección aérea de la presencia de un campamento romano estable en las inmediaciones de La Olmeda que se remontaría al siglo I o II de nuestra era.
DESCUBRIMIENTO DE UN CAMPAMENTO ROMANO EN LA OLMEDA
A apenas 300 metros del núcleo urbano de La Olmeda, en el interfluvio de los ríos Ucero y Sequillo, se hallan localizadas las huellas de lo que fue un campamento romano cuyo descubrimiento se produce en este s. XXI mediante el estudio y tratamiento de fotografía aérea. El sobrevuelo y fotografía de sectores que supuestamente acogían campamentos dio lugar a este descubrimiento en los alrededores de La Olmeda. Este es un caso en el que la detección aérea ha permitido revelar restos imperceptibles desde el suelo.
Con anterioridad ya se habían realizado hallazgos de campamentos romanos en la zona. En la década de los 90 del siglo pasado se dio a conocer la existencia de una estructura identificable como campamento romano en las proximidades del conjunto arqueológico de la antigua ciudad de Uxama Argaela, también a partir de fotografías aéreas verticales (García Merino, C., 1996). Este recinto está situado a 1 km de distancia de la ciudad, en la otra orilla del río Ucero, con forma rectangular (forma de naipe) de 185 x125 m (2,3 ha). Se ha considerado la estructura de un campamento de pequeño tamaño y escasa duración, con cerca probablemente de madera. Junto a este recinto, y al este, parece distinguirse parte de otra estructura algo mayor del mismo tipo (240 x 160 m, 3,8 ha). El procesamiento más reciente de imágenes nos informa, sin embargo, que en la actualidad ambos recintos se hallan completamente arrasados a nivel de superficie, por lo que no es posible apreciar resto alguno de sus parapetos originales.
En junio de 2007 se programó y realizó un sobrevuelo para confirmar y documentar, incluso completar aquellos rastreos. Sin embargo, otro campamento apareció un poco más al sur, de nuevo con forma de naipe pero de dimensiones mucho mayores, ocupando la confluencia entre el río Ucero y su afluente el Sequillo, justo al norte del pueblo de La Olmeda. El terreno muy llano explica la toponimia de Los Llanos.

La Olmeda (Soria). Los Llanos, cerca de La Olmeda. Posición de los tres campamentos identificados. 1 y 2: hallazgos anteriores. 3: descubrimiento reciente.
A juzgar por la nitidez y recurrencia con que se ve reflejado tanto en la fotografía aérea histórica como en la moderna satelital, lo realmente sorprendente es que su descubrimiento se haya producido hace tan poco tiempo.
EL CAMPAMENTO ROMANO DE LOS LLANOS (LA OLMEDA)
La orientación del campamento es casi norte-sur, con una ligera desviación de 8 grados hacia el noreste que viene condicionada por el entorno físico y la configuración del terreno que enmarcan los ríos Ucero y Sequillo. En las vistas aéreas el campamento es visible por una banda estrecha un poco más oscura -la zanja o foso-, formando un rectángulo alargado con forma de naipe de lienzos rectilíneos y esquinales redondeados. Tanto en el lado norte como en el lado sur, este contraste se ve reforzado por una banda más clara en el interior del recinto, el agger (Didierjean, F., 2008).
Dos marcadas líneas de tonalidad oscura, que se corresponderían con sendas trincheras de 2,2-3 m de anchura cada una (fossa duplex), delimitan su perímetro, situándose al interior de las mismas un agger que el procesamiento de las fotografías permite distinguir con claridad sobre el papel pero que en realidad se encuentra muy allanado. En el centro de los lienzos norte y sur puede apreciarse una interrupción del dispositivo defensivo que podría indicar la presencia de sendos accesos. Asimismo, en el esquinal sudoeste se observa un pequeño terraplén que podría corresponderse con un contra-agger. Pese a que el curso del río Ucero ha afectado a buena parte del lienzo oeste del recinto, éste ofrece en planta una casi perfecta forma rectangular. Sus notables dimensiones lo distancian de los campamentos situados en sus proximidades (Costa-García, J.M. y Casal García, R., 2015).
El conjunto tiene 500 m de largo por 315 m de ancho, una relación cuadrangular de 1,58 (bastante dentro de lo habitual para el módulo teórico seguido por los mensores del ejército), y el recinto cerrado mide 15,8 ha, lo suficiente para albergar una legión completa con sus cuerpos auxiliares asociados, incluso en época imperial (Didierjean, F., 2008). Los cálculos de ocupación pueden variar enormemente dependiendo del estudio que se tome como referente pero, según estimaciones realizadas, se ha calculado un área neta de 14,5 ha que podría albergar hasta 7.500 efectivos y 15,63 cohortes (Costa García, J.M., 2015).
Sobre el terreno, el vallum todavía es claramente visible en muchos lugares. En particular, el lado norte ha conservado la huella de una zanja que forma en la topografía un hueco muy perceptible, cuyo ancho supera los 10 m, que protege un agger muy aplanado pero aún más ancho (16,50 m). En medio de este lado norte, vemos una interrupción del agger de unos 5 m, que podría corresponder a una puerta. El lado occidental ha desaparecido en parte, víctima de la erosión del río Ucero, pero toda la estructura está bastante bien conservada, dada su ubicación en una zona que ha sido cultivada durante mucho tiempo (Didierjean, F., 2008).

La Olmeda (Soria). Los Llanos. El gran campamento visto desde el norte (20 de junio de 2007). En la confluencia de Ucero y Sequillo, un vasto recinto forma un rectángulo de esquinas redondeadas, situado cerca de la vía que unía la cuenca del Ebro con Lusitania por el valle del Duero. El lado oeste (derecha) ha sido dañado por la erosión fluvial. El trazo rectangular sombreado más oscuro corresponde a la huella del foso (fossa duplex) y en claro a la del agger. Con sus 15,8 ha podría albergar una legión.

Recinto de Los Llanos en el fotograma PNOA 2006_ETRS89_ HU30_H50_0377 (Izq.) y tras procesar y aplicar técnicas de visualización al MDT-LiDAR (Der.).
A pesar de la detección de estructuras, fosos y trincheras mediante técnicas de procesamiento de imágenes, el mejor modo de detectar estructuras sobre el terreno sigue siendo la observación de variaciones cromáticas en la fotografía. En el caso de Los Llanos es especialmente ilustrativo pues tanto las imágenes aéreas -históricas y modernas- como las satelitales muestran a las claras la existencia de una fossa duplex. En el modelo procesado, no obstante, se aprecia una única depresión con una anchura que abarca ambos trazados. Podría pensarse, mediante el empleo en solitario de esta última herramienta, que estamos ante una sola trinchera pero lo más probable es que los dos fosos originales fuesen colmatados y allanados conformando el mencionado hundimiento.
La observación de las variaciones cromáticas también permite reconocer en varias de las series de imágenes históricas y satelitales disponibles la existencia de trazas en el terreno de una estructura cuadrada centrada geométricamente en el interior del recinto que podría coincidir con el principia o alguna de las construcciones principales, así como de una vía central que uniría la puerta norte con la puerta sur que sin más información no puede quedar determinada como vía praetoria o como vía principalis. De este modo, a pesar de su forma, sin una investigación más profunda no puede concluirse con seguridad que el campamento esté orientado en dirección norte-sur. También parece intuirse la impronta de lo que parece podrían ser varias vías transversales en su mitad norte que formarían parte del trazado en cuadrícula típico de la ordenación interna de los campamentos romanos y que daría una aproximación a la disposición de los ejes viarios.
Nota: Los romanos aplicaban muchos de sus conceptos de planeamiento urbano a la hora de construir los campamentos. No obstante, mientras que en las ciudades y colonias la via decumana era el camino este-oeste y la vía principalis el camino norte-sur, en los campamentos la posición de las compuertas y caminos dependía de la ubicación del enemigo con respecto al campamento.
ACERCA DEL ESTADO DE CONSERVACION
La estructura del campamento se ha visto afectado por la acción antrópica. El laboreo agrícola ha sido históricamente uno de los principales factores de deterioro de los yacimientos arqueológicos, especialmente desde la introducción de la maquinaria pesada en estos trabajos.
La llanura que alberga el recinto del campamento sufrió a principios de los años 70 un proceso de concentración parcelaria buscando un aprovechamiento más racional del terreno. A priori estas transformaciones habrían acelerado el desgaste de las estructuras pero no se puede establecer su nivel de conservación en momentos más antiguos. Lo que sí ha permitido el proceso de concentración parcelaria es una mejor visibilidad de los restos aunque no siempre existe una relación directa entre visibilidad y su grado de conservación. Cabría plantearse si en este caso la concentración parcelaria no habrá contribuido precisamente al mejor conocimiento del recinto debido a que la agrupación de los terrenos ofrece un lienzo uniforme sobre el que las estructuras destacan con mayor facilidad.
Respecto al estado de conservación actual de los aggeres del campamento de Los Llanos, aun pudiéndose distinguir mediante técnicas informáticas de visualización o iluminación, lo cierto es que conservan apenas una altitud de entre 5 y 20 cm. Dado que la profundidad de los fosos se establece en valores semejantes, en muchos sectores las estructuras son prácticamente indistinguibles a nivel de superficie (Costa-García, J.M., 2015; Costa-García, J.M. y Casal García, R., 2015).
Se trata de un yacimiento poco estudiado en el que la intervención arqueológica sobre el mismo no ha ido más allá de las habituales técnicas de prospección aérea y una somera inspección y comprobación superficial sin que se haya realizado todavía el fundamental aporte de una profunda prospección sobre el terreno para su investigación.
Por otra parte, este yacimiento arqueológico, como otros de las inmediaciones, ha sufrido el expolio por parte de “buscadores de tesoros” locales lo que supone la pérdida casi irreversible de unos hallazgos que pudieran permitir una interpretación histórica y una datación precisa del sitio.
El actual propietario ha convertido este sector, antes plantado de vid, en pastizal para desalentar a los buscadores ilegales. Según él, el sitio ha entregado monedas a través de su acción –muchas de las cuales estaban como nuevas–, anillos de bronce, puntas de lanza de hierro y bellotas de plomo… perdidos para el estudio científico (Didierjean, F., 2008).
Ahora mismo los terrenos en los que se ubica el campamento romano de Los Llanos de La Olmeda se encuentran vallados dedicados a pastos de explotaciones ganaderas, resultando de difícil o imposible acceso. Aún así, todavía se pueden observar algunos piedras de forma irregular con cierto tallaje entre la gran cantidad de cantos cuarcíticos producto de la sedimentación del río que abundan en el paraje, seguramente restos procedentes de las construcciones permanentes del campamento que se realizaran con este material.

Estos datos permiten hacernos una idea del serio riesgo que corre el yacimiento en la actualidad y de la necesidad de que existan adecuados protocolos para su protección. Dado el riesgo de que en muchos casos las antiguas estructuras queden completamente arrasadas en el transcurso de pocas décadas, debería considerarse la exigencia de una intervención arqueológica y un estudio que contemplara, al menos, la realización de un completo mapeado que permita reconstruir la planimetría del recinto y la apertura de sondeos puntuales para conocer mejor sus defensas.
INTERPRETACIÓN DEL CAMPAMENTO ROMANO DE LOS LLANOS (LA OLMEDA)
No hay ninguna referencia en las fuentes documentales clásicas que confirmen el hallazgo del campamento romano de Los Llanos en La Olmeda ya que los autores clásicos centraron su atención en aquellos que jugaron un importante papel en la conquista de Hispania o que perduraron más en el tiempo.
No se puede dejar de advertir que su posición, a la entrada de la cuenca del Duero, en una vía de acceso directo a Roma, constituía un notable puesto de vigilancia que permitía una rápida intervención en todo el centro y oeste de la península.
Se trata de un campamento de gran tamaño ubicado en llano, en las proximidades (3 km) de la antigua e influyente ciudad de Uxama Argaela, donde confluían algunos de los principales ejes viarios de Hispania y, a su vez, vías secundarias que articulaban la comunicación con otros núcleos de población de la zona. Se trata de caminos conocidos de antiguo, a menudo utilizados por los romanos durante sus campañas militares en la Celtiberia y sobre los que el campamento de Los Llanos ejerce un notable dominio visual. Es muy posible, por tanto, que su emplazamiento esté en alguna medida relacionado con el control de estas importantes rutas o, en un sentido más amplio, su cometido podría haber sido el de vigilar el nudo viario uxamense. Su forma de naipe evoca más bien al Alto Imperio, lo que supone indicios de presencia militar fuera del área reducida del noroeste, por lo que su relación con los movimientos de tropas entre Italia y las guarniciones del noroeste y con la conquista no es obvia, no encajando en este esquema.
El campamento de Los Llanos destaca por su gran extensión (15,8 ha), y por la existencia de un imponente agger (ancho conservado de 16,50 m) por lo que es dudoso que se trate de un simple campamento de etapa. Está situado en el eje Ebro-Duero que conduce, no hacia el noroeste, sino hacia Lusitania por Villalazán (Zamora), donde se ha detectado otro campamento. Por lo tanto, también es necesario considerar la hipótesis de una Hispania en los siglos I y II d.C. menos pacífica de lo que dicen las fuentes, que requiere una presencia militar cerca de las ciudades encrucijadas, que ofrece posibilidades de intervención rápida en un territorio extenso y capaz de controlar ejes considerados estratégicos (Didierjean, F.; Morillo Cerdán, A.; Petit-Aupert, C., 2014).
La verosimilitud de que se trate de un establecimiento permanente viene dada, además de por la propia estructura del parapeto defensivo, porque para el establecimiento de campamentos permanentes se preferían los llanos o cerros con suaves pendientes. La preferencia por las cuencas hidrográficas y las confluencias fluviales casi puede considerarse una regla en estos casos. Los campamentos romanos establecidos en terrenos llanos muestran localizaciones menos destacadas, pero otorgaban un gran control visual sobre el entorno inmediato en la corta y media distancia. Su situación también atestigua un uso estratégico de los cursos de agua, y su ubicación cercana a una confluencia fluvial otorga la protección de más del 50% del perímetro defensivo. Así, esta posición claramente deriva de un comportamiento defensivo fuertemente planificado y de una explotación estratégica del paisaje circundante (Costa-García, J.M., 2017).
Hoy, la hierba y los cultivos lo ocultan todo, pero estos indicios vienen en apoyo de las observaciones aéreas, y confirman el papel escénico que iba a jugar Uxama en el movimiento de tropas hacia la cuenca del Duero y el oeste peninsular. El descubrimiento de este campamento plantea, sin embargo, ciertos interrogantes:
- En primer lugar, el de la relación entre los diferentes y numerosos campamentos localizados en las proximidades: ¿funcionaron simultáneamente o sucesivamente? De ser sincrónicos en el tiempo, estos recintos hablarían de un volumen de tropas muy numeroso, lo que lleva a proponer un posible paisaje mucho más complejo de la zona de lo que se creía. Si, por el contrario, se tratase de asentamientos diacrónicos, quizá podría considerarse el Duero como eje de movilidad de tropas a través del centro peninsular.
- ¿Es un campamento de la época imperial, como sugiere su forma? y, en este caso, ¿cómo se explica la existencia de una estructura tan importante –porque obviamente no es un simple campamento de marcha– en este lugar, cuando se pensaba que la península estaba pacificada, y que la presencia militar allí se limitaba al noroeste, a la que se accede por otras rutas?
- Encontramos también el problema de la cronología relativa entre el campamento y el pueblo cercano, que no está resuelto.
En cualquier caso, se trata de unas primeras propuestas de partida, pues sólo el avance de la investigación podrá ir esclareciendo estas cuestiones. Cabría resaltar la gran dificultad que supone datar y clasificar los recintos militares y, más aún, asociarlos a episodios históricos concretos. La construcción de narrativas más detalladas exigiría estudios, prospecciones y excavaciones arqueológicas en profundidad sobre el terreno que permitieran determinar con fiabilidad su contexto histórico.
Nota: La planta en forma de naipe es uno de los principales rasgos morfológicos definitorios de los campamentos romanos Alto imperiales frente a los de época Republicana, que suelen presentar morfologías cuadrangulares y esquinales con marcados ángulos rectos. Sin embargo, no se trata de un criterio determinante pues, en ocasiones, estos últimos también pueden presentar esquinales redondeados.
Una somera descripción de los campamentos según la arqueología militar romana:
LOS CAMPAMENTOS ROMANOS (CASTRUM)
Los romanos usaban el término castrum para diferentes tamaños de campamentos, incluidas grandes fortalezas legionarias, fuertes más pequeños para cohortes o para fuerzas auxiliares, campamentos temporales y fuertes de “marcha”.
El campamento (castrum) fue diseñado para albergar y proteger a los soldados, su equipo y suministros cuando no estaban luchando o marchando. El campamento permitió a los romanos mantener un ejército descansado y abastecido en el campo. Desde la época de Augusto (27 a.C-14 a.C.), se introdujeron castras más permanentes con edificios y muros de madera o piedra, ya que los límites distantes y ganados con esfuerzo del imperio en expansión requerían guarniciones permanentes para controlar las amenazas locales y externas de las tribus guerreras. Anteriormente, las legiones se reclutaban para campañas militares específicas y posteriormente se disolvían, requiriendo solo una castra temporal. A partir de entonces se establecieron muchas castras de varios tamaños, muchas de las cuales se convirtieron en asentamientos permanentes.


El establecimiento de campamentos en diversos puntos geográficos de la Península se debe a un cambio en la estrategia romana frente a los indígenas. A partir del 140 a.C., el plan romano republicano de defensa fue desplazado por un planteamiento claramente ofensivo, que implicó la necesidad de acumular fuertes contingentes militares en el terreno de forma perpetua, motivando la aparición de los primeros asentamientos campamentales. Respecto a la localización geográfica, se confirma su ubicación en zonas donde el conflicto con los pueblos indígenas o la propia lucha entre distintos ejércitos romanos tuvo carácter más virulento, como la altiplanicie soriana o determinadas zonas de Lusitania.
Tipos de campamentos
El campamento romano era el centro principal de la estrategia militar pasiva o activa. Los campamentos podían ser temporales, estacionales o estables. La diferencia entre unos y otros es bastante clara desde el punto de vista arqueológico puesto que las estructuras están diseñadas con un fin muy diferente.
- Campamentos temporales o campamentos “de marcha” (castra aestiva): Eran levantados al final de cada jornada de marcha y destruidos al marcharse del lugar.
- Campamento de invierno (castra hiberna): Campamentos de carácter estacional. Contaban con la misma distribución y elementos que un campamento de marcha pero utilizaban materiales más duraderos. Las empalizadas se hacían más altas, los contubernios eran sustituidos por chozas, el praetorium del comandante también se hacía fijo, etc.
- Campamento estable (castra stativa): Construidos en zonas estratégicas de un territorio para la organización y control de éste, así como para ser utilizados como refugio permanente de las tropas destinadas en esa zona.
La construcción de un campamento estable no difiere mucho del de campaña. La legión o una unidad militar auxiliar en marcha construyen el campamento después de localizar un sitio ventajoso. El praefectus castrorum era el responsable de su ubicación y el encargado de la edificación del campamento. La madera, el forraje para las bestias y el agua eran tres de las más importantes necesidades que tenía un campamento y condicionaba, a veces, su ubicación. El lugar elegido era limpiado de árboles y matorrales y demarcado por los agrimensores, para indicar las defensas y los edificios del interior. Se marcaba el punto para los principia y la porta praetoria, y desde estos dos puntos se levanta todo el campamento.
Estructura del campamento romano
El testimonio más antiguo del uso por los romanos del campamento data del año 280 a.C. Los textos más completos sobre la forma y disposición de los establecimientos militares son un largo pasaje de Polibio, escrito en la segunda mitad del siglo II a. C., y la obra de Higinio (De Munitionibus Castrorum), redactada en las primeras décadas del siglo II d. C. Las obras de Polibio e Higinio, separadas por un periodo de casi tres siglos, describen campamentos de forma muy similar, la que parece ser la planta habitual y que se considera el modelo “canónico” de un campamento romano.
En ambos casos el recinto posee una forma cuadrangular y una organización ortogonal vinculada en torno a dos vías: via praetoria y la via principalis, en cuya intersección se sitúa los dos edificios más importantes, principia y praetorium, flanqueado por el forum y el quaestorium. Suele existir una tercera calle, la via quintana, paralela a la via principalis. Se configura así una estructura dividida en tres grandes partes.
Queda así determinado el plano geométrico del campamento, conformado por un recinto en forma cuadrada, dividido por los grandes ejes, cortados en ángulo recto y orientados a los cuatro puntos cardinales, en cuyos extremos se encontraban situadas las puertas, que, consiguientemente, eran cuatro: la porta praetoria o puerta principal, la porta decumana, quedando a derecha e izquierda las portae principales -dextra et sinistra. Las dos primeras estaban unidas por una calle -la via praetoria y su prolongación en la via decumana-, y las otras dos por la via principalis.
El espacio central de los campamentos era ocupado por los principia y el praetorium. El primero era un conjunto de edificios que conformaba el cuartel general y constituía el centro jurídico-administrativo y religioso del campamento. Por su parte el praetorium era la residencia del comandante y de su familia y se situaba en la conjunción de las dos calles principales, generalmente a la derecha de los principia.
El principia estaba formado por un conjunto de edificios que ocupaban una extensión suficientemente amplia. De la misma forma que no hay dos campamentos iguales no existen dos principia iguales, pero sí se dan una serie de estancias fijas y elementos comunes. Nos encontramos con una disposición tripartita: un patio, un espacio donde se disponían una serie de oficinas y, en tercer lugar, una nave elevada (basilica). Generalmente el patio de estos principia estaba rodeado de columnas, con lo que se creaba un ambulatorio, donde era común hallar un pozo o fuente en una de sus esquinas, que serviría de reserva de agua y era utilizada en los sacrificios durante las ceremonias religiosas.
Al otro lado de los principia se localizaban los graneros. Además, dentro de un campamento nos podemos encontrar con el hospital, talleres, barracones donde residían los soldados, las cocinas, las letrinas y otros servicios: establos, almacenes, etc.
Todos los campamentos contaban con una serie de defensas y obstáculos para su fortificación que consistían en una trinchera o foso exterior (fossa) y un terraplén interior (agger), espacios destinados a prevenir una acometida e invasión repentina del enemigo y a proporcionar a la línea defensiva medios de repelerlo desde una posición ventajosa. Con la tierra extraída al cavar el foso construían el terraplén, que venía culminado por una empalizada (vallum) formada por palos, estacas y ramas, que elevaba la fortificación y permitía observar el terreno de delante.
En cuanto al vallum, a partir de la época de César, sus esquinas se hacen redondas para evitar de esta manera que haya espacios descubiertos a las defensas y aparecen las claviculae en las puertas, especie de baluartes curvos para mejor control de entradas y salidas por parte de los vigilantes, lo que suponía un perfeccionamiento respecto al modelo de Polibio.
Las puertas de acceso al campamento contaban a su vez con torres. Delante de las puertas se colocaban barreras en disposición de titulum, solución defensiva consistente en un foso y un obstáculo terrero frente al vano de acceso. Además, se solía disponer en las murallas de torres sobre todo en los lugares más vulnerables como podían ser las esquinas.
Ya en el interior del campamento, y en contacto con esta empalizada, además de un terraplén (agger), nos encontramos con el intervallum o espacio vacío que servía de perímetro de seguridad ante los proyectiles del enemigo y que facilitaba el rápido acceso a las murallas. Era en ese lugar donde se solían situar las letrinas, las cocinas, los hornos, etc.
Este trazado ideal, así como su instalación y forma no serían del todo inflexibles, sino que se verían condicionadas, y a veces determinadas, por las condiciones topográficas y geográficas del terreno, el acceso al agua, a la madera, los efectivos, proximidad del enemigo y las exigencias de las tácticas militares o de otro tipo.
Elementos de arquitectura identificativos de los campamentos romanos
Los sistemas defensivos y los edificios interiores en piedra sólo aparecen en recintos con cierta perduración. La construcción de campamentos realizada con materiales perecederos está más extendida. De la estructura constructiva compuesta de foso, terraplén y empalizada normalmente sólo se constatan arqueológicamente los restos de estructuras negativas excavadas en el terreno. El caso más evidente y conocido de tales estructuras es el de los fosos. El desnivel que se aprecia actualmente en el terreno causado por la presencia del antiguo foso (o dos fosos paralelos característicos de una fossa duplex, cuyo perfil puede ser en “V” o en “U”) suele ir acompañado por una elevación artificial en uno de sus lados, correspondiente al antiguo terraplén. Ocasionalmente pueden conservarse asimismo restos de estructuras constructivas negativas, practicadas por debajo del nivel natural del terreno, a modo de trincheras o zanjas de cimentación, que estuvieron destinadas a albergar durmientes en madera para fundamentar construcciones sustentadas mediante postes, cuyas huellas han quedado marcadas sobre el terreno.
En muchas ocasiones las construcciones interiores nunca debieron existir, como en el caso de campamentos de campaña con tiendas de cuero en su interior, testimoniadas únicamente por piquetas y clavijas de tienda.
Una gran mayoría de los campamentos localizados permanecen sin un trabajo sistemático, y es habitual la carencia de categorización cronológica o de su naturaleza. Por el contrario, suele conocerse una descripción pormenorizada de su superficie, tamaño, morfología y tipología, por la facilidad de adquisición de estos datos. Actualmente los más aceptados como seguros corresponden a asentamientos estables cuyo topónimo, además, ha perdurado a lo largo del tiempo.
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
DIDIERJEAN, F. (2008): Camps militaires romains et archéologie aérienne: méthodologie et données nouvelles, SALDVIE n.º 8, pp. 95-115. (ES).
FUENTES FOTOGRÁFICAS Y CARTOGRÁFICAS
- Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG-IGN): Centro de descargas [http://centrodedescargas.cnig.es/CentroDescargas/] y Fototeca Digital [http://fototeca.cnig.es/].
- Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas (SIGPAC) [https://sigpac.mapama.gob.es/fega/visor/].
- Cartografía del IGME [https://info.igme.es/cartografiadigital/otra/mdt5.aspx].
- Fotografías por satélite de Bing [https://www.bing.com/maps/aerial].
- Fotografías por satélite de Google Inc. [https://www.google.com/intl/es/earth/].
- Fotografías por satélite de Apple Maps [https://satellites.pro/].
- ArcGIS Map Viewer / World Imagery [https://www.arcgis.com/apps/mapviewer].
- Esri World Imagery Wayback [https://livingatlas.arcgis.com/wayback].
- Fotografías por satélite de cartografía del Catastro [https://sedecatastro.gob.es].




Soy de La Olmeda y tengo algo de informacion (como restos arqueologicos) y tambien consultas sobre lo que has publicado del campamento Romano. Si te pones en contacto conmigo podriamos compartir informacion. Un Saludo.