
Las campanas han sido desde tiempos ancestrales símbolos de comunicación, de fe y de unión comunitaria. A lo largo de la historia, su sonido ha marcado el ritmo de los pueblos y de las iglesias, siendo una herramienta fundamental tanto en lo práctico como en lo espiritual. En nuestra cultura, las campanas no sólo servían para llamar a la oración, sino que también tenían una función simbólica, como protección contra el mal o como expresión de los sentimientos de la comunidad.
En el contexto religioso, las campanas han sido fundamentales en la vida diaria de las iglesias. Su tañido convoca a la oración, marca momentos litúrgicos específicos y, en ocasiones, actúa como un mensaje divino para los fieles. La tradición de las campanas en las iglesias cristianas tiene siglos de historia y su esencia permanece intacta: hacer resonar la fe.
En la iglesia de Santa María Magdalena de La Olmeda, en la provincia de Soria, las campanas forman también parte de su patrimonio comunitario y religioso. Esta iglesia ha sido testigo de siglos de historia, de vivencias y de momentos clave para la comunidad local. Las campanas de la iglesia de La Olmeda no sólo son un instrumento de comunicación religiosa o simplemente elementos de una iglesia, son también una de las piezas que dan identidad al templo, con una significación histórica y cultural que trasciende el tiempo. Cada campana ha sido testigo de la evolución de la comunidad, de las celebraciones y también de los momentos más solemnes. En este sentido, son un reflejo del espíritu de la iglesia misma, uniendo lo divino y lo humano a través de su sonido.
LAS CAMPANAS DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA EN LA OLMEDA (SORIA)
EL CAMPANARIO
El campanario de la iglesia de La Olmeda adopta la forma de una espadaña(1) compuesta por tres vanos: dos principales, en cuyo interior se albergan las campanas, y un vano menor en la parte superior. La estructura se encuentra cerrada por la parte posterior mediante un añadido(2) más moderno de ladrillo con base cuadrangular.
La espadaña de la iglesia es una estructura sencilla de fábrica triangular de dos cuerpos construido el primero de ellos en mampostería y el segundo con sillares bien definidos que se eleva sobre la cubierta del templo con remates mixtos. Se sitúa en el extremo occidental de la nave central, a los pies de la iglesia y próximo al coro, y presenta una única tronera donde se abren dos vanos en forma de arco para las campanas. Sobre éstos, y centrado en la parte superior, se abre otro vano de menor tamaño, también en forma de arco. La parte superior del muro remata con un perfil en forma de punta (en piñón), coronado en lo alto de la espadaña por una esfera de remate en piedra y una cruz-veleta(3) de hierro forjado.
El acceso a la plataforma de la espadaña se realiza a través de una escalera interior de obra que, partiendo del coro, conduce hasta el campanario.

La estructura cerrada de la espadaña se utilizó durante mucho tiempo como palomar por lo que en algunas de las fotografías de cierta antigüedad se pueden observar recubiertas de excrementos de paloma. Probablemente hayan sido objeto de algún tipo de limpieza y mantenimiento posterior para dejarlas en su estado actual.
Notas:
(1) La espadaña es un campanario de una sola pared o muro vertical plano horadado de vanos (huecos) para alojar las campanas. En España, su uso se extendió especialmente en iglesias de pequeñas dimensiones o menor relevancia como solución sencilla y funcional para la colocación de las campanas.
Le viene a la espadaña el nombre del remate agudo, a modo de punta de espada, con que termina su estructura original, independientemente de que con posterioridad se adoptaran otros modelos.
(2) En el caso de las espadañas es muy frecuente encontrar, como en este caso, un pequeño cuarto o habitación adosado a la parte trasera, que, además de cumplir con la misión de resguardar al campanero de las inclemencias meteorológicas durante los toques, cumple la función de mezclar, potenciar y dirigir el sonido de las campanas.
(3) Importancia simbólica: Las flechas de los campanarios rematan, las más de las veces, en una cruz, una veleta o un gallo. La cruz proclama desde las alturas las eminentes virtudes de ese signo sagrado, convertido en estandarte y blasón de los cristianos. La veleta, además de señalar la dirección de los vientos, recuerda los vaivenes de la vida y de la fortuna y lo efímero e inestable de la vida. El gallo, siempre despierto y en acecho siempre de cualquier ruido intempestivo, es símbolo de la vigilancia.
No se dispone de información sobre las campanas que pudieron existir anteriormente pero en la actualidad la espadaña alberga dos campanas, una en cada vano, siendo claramente visibles desde el exterior. Cada una posee un nombre de bautismo propio y presenta características distintivas que permiten su identificación.

| LOCALIZACIÓN | CAMPANA | AUTOR | AÑO FUNDICIÓN | DIÁMETRO | PESO |
|---|---|---|---|---|---|
| Espadaña (vano derecho) | Jesús, María y José | 1894 | 89 | 267 | |
| Espadaña (vano izquierdo) | Santa María Magdalena | Manuel de Corral | 1761 | 74 | 154 |
Más adelante se describe cada una de ellas de forma individual y detallada.
LOS CAMPANEROS
Campaneros es el nombre con el que se denomina a los hombres que desde tiempos inmemoriales se han encargado de hacer sonar de tan variadas formas las campanas, conocedores de ese lenguaje tan específico y peculiar.
Aunque la legislación eclesiástica católica establece que el control de las campanas corresponde exclusivamente al clero, esta función ha quedado en gran medida obsoleta desde hace siglos. Es habitual que la responsabilidad de tocar las campanas haya sido asumida por laicos. En el caso de la iglesia parroquial de La Olmeda, han sido los sucesivos sacristanes, que aprendieron de sus predecesores, quienes se encargaban de interpretar los toques más complejos y cargados de simbolismo, como los repiques o los toques fúnebres. En cambio, aquellos que requerían más esfuerzo físico pero menos especialización, como los volteos o bandeos, eran realizados por los mozos del pueblo u otros voluntarios.
En la actualidad, debido a la escasa utilización de la iglesia y al casi completo desuso de las campanas, ya no hay ninguna persona encargada o designada específicamente para hacerlas sonar.
EL TOQUE Y LOS TOQUES DE LAS CAMPANAS
Las cuerdas son las herramientas de toque de las dos campanas, ya sea accionando el badajo o permitiendo el balanceo y volteo de la campana.
Ambas campanas eran accionadas manualmente, aunque mediante técnicas distintas. La campana ubicada en el vano derecho (Jesús, María y José) se bandeaba o volteaba, según la ocasión, mientras que la del vano izquierdo (Santa María Magdalena) se hacía repicar. Para ello, se utilizaban cuerdas independientes que descendían desde la espadaña hasta la parte inferior, permitiendo, en un caso, balancear o voltear la campana y, en el otro, hacerla sonar mediante el movimiento del badajo. Las cuerdas se orientarán hasta la parte baja mediante garruchas para permitir interpretar algunos toques sin necesidad de tener que subir al campanario.
Los toques de campana incluían tanto señales de carácter religioso como civil, reflejo de cómo, en la sociedad tradicional, ambos ámbitos estaban profundamente interrelacionados. Las campanas no solo marcaban los momentos litúrgicos sino que también cumplían una función social.
Es probable que existieran muchos otros toques tradicionales con las campanas de la iglesia de La Olmeda que hoy desconocemos debido a su desuso y de los que ya no quede memoria. No obstante, los que se presentan a continuación constituyen los principales toques de los que tenemos noticia y que nos han sido referidos de forma directa:
- Toque de llamada. La finalidad principal es la de convocar para una celebración religiosa, especialmente para las Misas y otras funciones, como Rosario, Novenas, así como toques de oración.
- Toque de difuntos, más conocido en La Olmeda como “de clamor“, que avisaba del fallecimiento de algún vecino. Era una secuencia de toque pausado y sobrecogedor en el que participan las dos campanas. Su número de tañidos indicaba si el fallecido era hombre o mujer(*). Mientras el cadáver era conducido al cementerio las campanas tocaban a duelo durante todo el recorrido. Nunca se debía tocar de noche; si el fallecimiento tenía lugar de noche, se espera hasta el amanecer.
- Toque de fiesta. Los días de fiesta grande se tocaban las campanas “a vuelo”, que consistía en voltear las campanas, cosa que realizaban los mozos más animosos.
- Toque de tentenublo. Existe la tradición ancestral que asociaba las campanas con la capacidad de ahuyentar tormentas, específicamente el granizo. En La Olmeda se practicaba el “toque de tente nublo”, un repique de campanas que, según la creencia popular, tenía la capacidad de disipar o suavizar las tormentas, protegiendo así las cosechas.
- Toque de arrebato: este toque se hacía cuando había alguna catástrofe, un incendio, etc. Se tocaban varias campanas a la vez y de forma rápida para que acudieran los vecinos en ayuda o a socorrer o sofocar algún incendio.
Por otra parte, dentro de la tradición de la Iglesia Católica, las campanas debían quedar en silencio desde el Jueves Santo hasta las doce de la noche del Sábado Santo. Así, las campanas permanecen en silencio hasta la terminación del «Gloria» del Sábado Santo.
Campanas de La Olmeda (Soria) | Toque de difuntos (“clamor”) [YouTube]
Nota:
(*) En el modo en que se ejecuta el toque de difuntos en la Catedral de El Burgo de Osma, —modelo que probablemente seguiría también la iglesia parroquial de La Olmeda, al pertenecer a su diócesis—, al final del toque se añaden señales distintivas según el sexo del fallecido: tres toques separados si se trataba de un hombre y dos si era una mujer.
CAMPANA SANTA MARÍA MAGDALENA
| Localización | Espadaña (vano izquierdo) |
|---|---|
| Diámetro (en cm) | 74 |
| Altura del bronce | 68 |
| Borde | 6 |
| Peso aprox.(kg.) | 145 |
| Fundidor | DE CORRAL, MANUEL |
| Año fundición | 1761 |
| EPIGRAFÍA Y DECORACIÓN: Descripción | – Tercio (entre dos cordones, a las 12): SANTA * MARIA * MAGDALENA * ORA * PRO NOVIS * ANNO * DE * 1 * 7 * * 6 * 1 * – Medio pie (dos líneas entre cordones): 1a: CHRISTUS * VINCIT * CRISTUS * REGNAT * CHRISTUS * IMPERAT * CHRISTUS * AB OMNI MALO * FULGUINE * GRANDINE *. 2a: ET * TEMPESTATE * NOS DEFENDAT * PER CHRISTUM * DOMINUM* NOSTRUM* AMEN * MANUEL * DE * CORRAL * ME FCIT * VITOR *. |
| Hombro (H) | Mayúsculas de molde humanística |
| tercio (T) | Encima del cordón del Tercio hay a ambos lados puntas de sierra. Las dos bandas con las inscripciones más largas la forman seis cordones y debajo de la última hay puntas de sierra. Luce una cruz al exterior formada por cuadrados y acabada en punta, con una base escalonada de cuatro alturas, que la crean los cuadrados, con decoración de estrellas. Al interior hay otra cruz formada por rombos, con los brazos rematados por otra cruz y una base escalonada. |
| Prima | LA 4 |
| TIPO DE Toque | Repique manual |
| Yugo | Madera, fijo |
| Estado actual | Regular |
| Protección | JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN – Ref. 4207307-1-2/2 – Ref. campana número 1001 |
Bautizada como Santa María Magdalena, se trata de una campana esquilonada sujeta mediante un yugo fijo (viga encastrada en la pared) que no permite su bandeo o volteo. Se acciona mediante una cuerda unida al badajo con el que se realiza el repique (toque con badajo).
EPIGRAFÍA Y DECORACIÓN
La campana, como la iglesia, está dedicada a Santa María Magdalena y presenta un conjunto de inscripciones en su superficie que aluden a la advocación particular a quien va dedicada, el año de su fundición y el nombre del maestro fundidor, además de algunos adornos que incluyen en la parte central (Medio(1)) dos cruces de las llamadas “de calvario” formadas por moldes de estrellas, una orientada hacia el exterior y otra hacia el interior.
Inscripciones
La campana presenta inscripciones circulares en latín, en letras capitales romanas de molde. Para su correcta lectura, el principio de la frase comienza en la vertical de la cruz situada en el cuerpo Medio orientada hacia el altar. Con moldes cuadrados de estrellas separando cada palabra:
En el Tercio, línea enmarcada entre dos cordones:
- SANTA * MARIA * MAGDALENA * ORA * PRO NOVIS * ANNO * DE * 1*7**6*1*.
En el Medio pie, dos líneas entre cordones:
- En primera línea: CHRISTUS * VINCIT * CHRISTUS * REGNAT CHRISTUS * IMPERAT * CHRISTUS * AB OMNI MALO * FULGUINE * GRANDINE * .
- En segunda línea: ET * TEMPESTATE * NOS DEFENDAT * PER CHRISTUM * DOMINUM * NOSTRUM * AMEN * MANUEL * DE * CORRAL * ME FCIT * VITOR * .
Podemos considerar que las inscripciones se componen de los siguientes elementos(2):
- Inscripción que nos informa sobre su advocación a Santa María Magdalena, patrona de la propia iglesia de La Olmeda de la que toma también nombre la campana, y el año de su fundición: SANTA MARIA MAGDALENA ORA PRO NOVIS / ANNO DE 1761.
- CHRISTUS VINCIT CHRISTUS REGNAT CHRISTUS IMPERAT(3), aclamación pertenece el texto a las Laudas Galicanas y que tiene propiedades laudatorias y protectoras.
- Donde se une esta frase con una exhortación de protección de las calamidades (deprecación inspirada en la invocación recogida en el Enchiridion del papa León III), que funciona como un apotropaico contra los males: CHRISTUS AB OMNI MALO FULGUINE GRANDINE ET TEMPESTATE NOS DEFENDAT PER CHRISTUM DOMINUM NOSTRUM AMEN.
- Inscripción indicativa del nombre del maestro fundidor que concluye con un vítor: MANUEL DE CORRAL ME FCIT VITOR.
La ortografía es correcta, no encontrándose en ellas los frecuentes, en otras inscripciones, cambios en las palabras, inversiones de letras o corrupciones gramaticales.
Decoración
Entre los motivos ornamentales que la adornan destacan dos cruces de calvario, representadas sobre un montículo, situadas en el Medio (la parte central) de la campana, en posiciones enfrentadas, una a cada lado a las seis y a las doce, compuestas por tiras de moldes cuadrados y rómbicos de estrellas, con el crucero remarcado en sus ángulos con moldes triangulares, la base triangular muy desarrollada y orlada con moldes triangulares y los extremos de los brazos rematados por cuatro moldes dispuestos de modo ortogonal.
Los cordones que enmarcan las inscripciones, tanto en el Tercio como en el Medio pie, se encuentran decorados en su parte externa y en toda su longitud con una cenefa de moldes triangulares.
Notas:
(1) El alzado de toda campana puede dividirse en cinco zonas llamadas, de arriba a abajo: hombro, tercio, medio, medio–pie y pie; suelen estar diferenciadas por cordones o finas bandas horizontales que rodean la pieza a diferente altura. Cuando se mencione la denominación de alguna de estas partes se hará en mayúscula.
(2) Traducción:
▶ SANTA MARIA MAGDALENA REZA POR NOSOTROS / AÑO DE 1761.
▶ CRISTO VENCE CRISTO REINA CRISTO IMPERA / QUE CRISTO DE TODO MAL DEL RELÁMPAGO DEL GRANIZO Y DE LA TORMENTA NOS DEFIENDA POR CRISTO NUESTRO SEÑOR AMÉN / MANUEL DE CORRAL ME HIZO / VITOR.
(3) Este tríptico verbal no sólo es un lema piadoso, sino un eco de los primeros mártires. Según la tradición los mártires pronunciaban esta aclamación antes de morir por las persecuciones de la antigua Roma. Con el fin de las persecuciones la aclamación no despareció, sino que se integró en la liturgia, especialmente en la Pascua.
EL MAESTRO FUNDIDOR: MANUEL DEL CORRAL
Manuel del Corral Muñoz, fundió la campana en 1761 para la parroquia de Santa María Magdalena de La Olmeda. Fundidor de campanas cántabro, natural de Arnuero y vecino de Isla, nació el 18 de enero de 1743, hijo del fundidor de campanas Antonio del Corral y de Francisca Ana Muñoz. Contrajo matrimonio con Antonia Concepción de Llago Assas, hija del también fundidor de campanas Juan de Llago, siendo padre de Pedro del Corral que también será fundidor de campanas. Forma parte de una de las sagas de fundidores y maestros campaneros durante el s. XVIII y principios del XIX de la histórica comarca de Trasmiera.
La fabricación de campanas en Cantabria es una tradición que se remonta a la Edad Media. La comarca de Trasmiera fue cuna de prestigiosos fundidores de campanas, cuya fama trascendió los límites de España, llegando incluso a ser requeridos en parte de Europa y América. La importancia que alcanzaron estos artesanos campaneros fue tal que diversos estudiosos señalan que no existe en España una catedral, basílica o iglesia que no tenga o haya tenido en sus campanarios la huella de algún fundidor cántabro.
Otras campanas por el mismo fundidor en la provincia de Soria:
Campana “San José, San Francisco y Santa Bárbara” en el vano derecho de la espadaña de la Parroquia de San Pedro Apóstol de Carrascosa de Abajo (Soria).
| campana | año fundición | población | edificio | diámetro | peso |
|---|---|---|---|---|---|
| San José, San Francisco y Santa Bárbara | 1778 | Carrascosa de Abajo (Soria) | Parroquia de San Pedro Apóstol | 71 | 207 |
CAMPANA JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
| Localización | Espadaña (vano derecho) |
|---|---|
| Diámetro (cm.) | 89 |
| Altura del bronce | 72 |
| Borde | 6 |
| Peso aprox. (kG.) | 252 |
| FUNDIDOR | Anónimo |
| Año fundición | 1894 |
| Descripción | – Tercio (entre cuatro cordones): IHS MARIA ET JOSE. – Medio (dentro del edificio, a las 6): SIENDO CVRA/ PARROCO D/ CESAREO ONT/ORIA ANO D/ 1894. – Medio pie (entre cuatro cordones, a las 12): CHRISTVS VINCIT CHRISTVS REGNAT CHRISTVS IMPERAT CANDINES PHOHIR. – Medio pie (entre cuatro cordones, a las 6): ICVIT (con la T invertida). |
| Hombro (H) | Mayúsculas de molde |
| tercio (T) | Debajo de los cordones del Tercio hay rectángulos con campanas. En el Medio, al interior, hay un edifico flanqueado por cuatro torres diferentes, que acaba en una cruz con los brazos apuntados, otra dentro y en la base cuadrada otra. Al exterior hay otra cruz idéntica, pero con doble brazo, con una base formada por tres cubos escalonados, con mitras y tiara y a los lados pináculos. |
| Prima | SOL 3 |
| TIPO DE Toque | Bandeo (balanceo) y volteo |
| Yugo | Madera |
| Estado actual | Regular |
| Protección | JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN – Ref. 4204307-1-1/1 – Ref. campana número 1000 |
Bautizada como Jesús, María y José, se trata de una campana de tipo romano sujeta mediante un yugo de movimiento que cuenta con eje que permite tocar la campana a balanceo o volteo. Se toca mediante una cuerda unida al yugo para mover la campana sobre su eje.
EPIGRAFÍA Y DECORACIÓN
La campana tiene en la parte superior una advocación a la Sagrada Familia por la cual toma el nombre. Presenta un grupo de inscripciones que aluden a su nombre de bautismo, año de fundición y cura del momento y una inscripción de la ya vista aclamación CHRISTUS VINCIT… en el Medio pie, además de decoración en el Medio de la campana. No consta el nombre del autor ni de los responsables de la fundición.
Inscripciones
La campana presenta inscripciones, en letras mayúsculas de molde, en griego, latín y castellano:
- Tercio (entre cuatro cordones): IHS(1) MARIA ET JOSE.
- Medio (dentro del edificio, a las 6): SIENDO CVRA/ PARROCO D/ CESAREO ONT/ORIA ANO D/ 1894.
- Medio pie (entre cuatro cordones, a las 12): CHRISTVS VINCIT CHRISTVS REGNAT CHRISTVS IMPERAT CANDINES PHOHIR.
- Medio pie (entre cuatro cordones, a las 6): ICVIT (con la T invertida).
Las inscripciones se acotan entre dos grupos de cuatro cordones, uno en el Tercio y otro en el Medio pie, que delimitan los tres espacios principales en el cuerpo del bronce, sin motivos ornamentales que separen las inscripciones epigráficas.
La primera inscripción, en el Tercio, se interpreta como “JESÚS, MARÍA Y JOSÉ”. Combina el griego, para el anagrama de Jesús, “IHS”, y el latín para el resto. Entre las distintas advocaciones, la de la Sagrada Familia es la más habitual y repetida, y da nombre a esta campana.
En el Medio se encuentra, enmarcado dentro del edificio que lo decora, ocupando la parte central y distribuido en cinco líneas, una inscripción onomástica referida al cura titular y al año de fabricación que se transcribiría de forma completa como: SIENDO CURA PÁRROCO DON CESÁREO ONTORIA AÑO DE 1894.
En el Medio pie figura la leyenda CHRISTUS VINCIT CHRISTUS REGNAT CHRISTUS IMPERAT, en el lado orientado al exterior, y el fragmento ICVIT(2) en el opuesto, orientado hacia el interior. El resto de la inscripción, CANDINES PHOHIR(3), no ha podido interpretarse.
Decoración
Los motivos ornamentales en relieve que componen su decoración:
- Dos grupos de cuatro cordones bordean las dos filas de inscripciones superior e inferior.
- En el Medio, orientado hacia el interior, se representa un edificio compuesto por un cuerpo central formado por cuatro líneas de inscripción con letras de molde, flanqueado a ambos lados por dos torres. Sobre este cuerpo central, en posición semilateral, se alzan otras dos torres de menor tamaño, todas ellas decoradas con motivos florales y rematadas en pináculos. En su base, centrada, aparece la inscripción “1894” (quinta línea).
- En la parte superior, centrada sobre esta estructura, se eleva una cruz asentada, a modo de pedestal, sobre un escudo cuadrado en relieve de mayor anchura en cuyo interior se representa una mitra y un báculo episcopal(4) enmarcados en el interior de dos óvalos, con cuatro clavos pasionales en las esquinas y todo el conjunto delimitado por un fino cordón trenzado.
- La estructura del árbol de la cruz se compone de pie, brazos y cúspide compuestos por tiras de moldes con decoración de rameados y roleos de formas vegetales. Los brazos y cúspide, más estrechos y cortos que el pie, se rematan en sus extremos por pináculos.
- El crucero de la cruz lo forma un escudo con la cruz de san Benito en el centro, con los brazos en bisel y enmarcada por doble línea de perímetro ovalada. En los brazos, en cada cuadrante y dentro del doble círculo, las letras de las iniciales de la oración de san Benito(5). El escudo está orlado, como en el anterior, con el mismo tipo de cordón trenzado.
- Y en la parte superior del Medio, inmediatamente debajo de los cordones, de forma paralela a los mismos y encima de la cruz, una cenefa decorada con una guirnalda de campanas de longitud igual a la del ancho del edificio.
- Al exterior hay otra cruz idéntica, pero con doble brazo, con una base formada por tres cubos escalonados, con mitras y tiara y a los lados pináculos.
Notas:
(1) “IHS” es el anagrama o nombre de Jesús en griego (IHSUS). El anagrama de Jesús, que debieron escribir “IHΣ”, corresponde a la abreviatura de IHΣUΣ, y se escribe usualmente como IHS. Fue introducido como devoción por San Bernardino de Siena. Su significado es polivalente: para unos es el inicio del nombre de Jesús en griego, para otros son las siglas latinas de IESVS HOMO SALVATOR (JESÚS SALVADOR DEL HOMBRE).
(2) ICVIT debe interpretarse como una abreviatura o como el final de la palabra DICAVIT (dedicado, consagrado).
(3) CANDINES PHOHIR no se corresponde tal cual con ninguna palabra o expresión latina y no se dispone de ninguna interpretación hasta posterior examen adicional. Cabe la posibilidad de que se trate de una transcripción errónea por parte de la fuente original.
(4) Este tipo de símbolo es característico de insignias episcopales, por lo que probablemente indica que la campana fue bendecida o encargada bajo jurisdicción episcopal.
(5) San Benito. La “oración de San Benito” fue muy difundida como conjuro protector, que acompaña en la campana a otra frase también “protectora” como es “Christus Vincit,…”.
Leemos, en los cuatro ángulos externos de la cruz: C S P B; en el brazo vertical de la misma: C S S M L; en el horizontal: N D S M D, y en el círculo nimbado (comenzando por la parte superior y en el sentido de las agujas del reloj): + V R S N S M V S M Q L I V B. Dichas letras responden a las iniciales de la siguiente frase: “Crux Sanctíssimi Patris Benedicti (C S P B) Crux Sancta Sit Mihi Lux (C S S M L) Non Draco Sit Mihi Dux (N D S M D). Vade Retro Satanas Numquam Suade Mihi Vana Sucit Mala Quae Libas Ipse Venena Bibas (+ V R S N S M V S M Q L I V B) que traducido dice: “Cruz del Santísimo Padre Benito. La Cruz santa sea para mí la luz. No sea el dragón mi guía. Vete lejos de aquí Satanás, Jamás me aconsejes cosas malas. Es malo lo que me ofreces. Bebe tu mismo el veneno”.
UN POCO MÁS SOBRE CAMPANAS: LA CAMPANOLOGÍA
El término campanología, derivado del latino (“campana”- campana) y del griego (“λογια” – logía discurso) por lo tanto, literalmente, “el discurso sobre las campanas”, denota el conjunto de todas las disciplinas relacionadas con el estudio sistemático y científico de las campanas desde todos los puntos de vista (musical, sonido, artístico, cultural, religioso).
Tenemos constancia de que, al menos desde el siglo V, los cristianos adoptaron el uso de campanas para dar aviso de las reuniones de los fieles. Lo que hoy conocemos con el término de «campana» no siempre se ha denominado así, de hecho ha tenido gran cantidad de nombres dependiendo de pequeños matices en su uso o su forma: signum, docca, nola, etc. Es a partir del siglo VI cuando todos estos nombres se van unificando hasta confluir en el que conocemos hoy: campana.
En el siglo VIII se empiezan a construir pequeñas torres en las iglesias para colgar en ellas una o dos campanas. Este es el origen de los campanarios.
Las campanas de los primeros campanarios románicos se montaban en armazones de madera insertos en los muros, generalmente en la parte superior del campanario, pero las vibraciones y el volteo acababan por agrietar y derrumbar la estructura, lo que obligó a sustituirlos por apoyos más sólidos incorporándolas dentro de la estructura.
En España se da la peculiaridad de que las campanas suelen colocarse en los ventanales del campanario, de manera que se convierten además en un referente visual cargado de significado. En el resto de Europa las campanas suelen estar dentro de la torre, y son difícilmente visibles desde afuera.
Aunque la importancia de las campanas en la actualidad ha disminuido considerablemente en nuestros pueblos y ciudades, hasta hace poco más de 50 años seguían siendo tan importantes como en los tiempos medievales. Impregnaban el día a día de la vida de sus parroquianos marcando las horas de los actos religiosos -a través de los cuales se entendía el transcurrir del tiempo- y eran eficientes mensajeros de los actos de la vida civil.
- Yugo: el yugo es el armazón de madera sobre el que se fija la campana. Puede ser fijo, si no permite el movimiento de la campana, o bien de movimiento, si cuenta con unos ejes.
- Asas: También es llamada corona, son las asas de enganche al yugo. Su número es de tres (en sentido transversal al eje) para campanas de menos de 100-120 kg. En campanas de mayor tamaño se añaden dos pares de asas más a los laterales (siete en total).
- Hombro: Es la parte superior de la campana, sobre la que se levantan las asas.
- Tercio: Es la parte superior de la caída de la copa. Es una zona donde suele haber inscripciones.
- Medio: La superficie central de la copa de la campana. En ella puede haber inscripciones y cruces en relieve.
- Medio pie: Es la parte inicial de la parte baja de la campana.
- Pie: Parte inferior de la copa. Entre el pie y el medio pie se genera una curvatura convexa donde deben golpear los martillos exteriores, pues es este el punto de mayor grosor del bronce y donde se genera su sonido.
- Punto de golpe (o labio): pequeño vértice convexo en la parte inferior del interior de la campana donde se sitúa el punto de mayor grosor. Es el punto exacto donde debe golpear el badajo, de lo contrario la campana puede romperse.
- Asa del badajo: Es la anilla situada en la parte superior del interior de la campana donde se ata el badajo.
- Badajo: es el elemento percutor de la campana. Por lo general suele ser una pieza entera de hierro de forja, aunque en algunos lugares suele hacerse de madera la caña y de hierro la bola de golpe y la sujeción superior del badajo. La parte inferior del badajo tiene un orificio para poder enganchar una cuerda.
Fundición de las campanas
El proceso de fundición de las campanas se remonta en Europa entre los siglos IV o V. El metal tradicional para las campanas es el bronce de aproximadamente 22 % de estaño y 78 % de cobre, conocido como metal de campana.
Cada campana exige la construcción de un molde individual en el que intervienen procedimientos tan diversos como el moldeo «en verde» y el de «cera perdida». Es necesario dominar ambas disciplinas para garantizar el éxito del vertido del bronce fundido. El diseño y la terraja (plantilla para la construcción de ese molde) son fundamentales para permitir que la campana tenga la nota musical precisa una vez se haya extraído del molde.

Paneles en el castillo de Oropesa (Toledo) [extrebeo.com].
Con el paso de los años y el uso continuado, las campanas se agrietaban y el sonido no era limpio, sino desagradable al oído, por lo que había que refundirlas. Este motivo hace que sea raro encontrar en nuestras iglesias campanas en buenas condiciones que tengan más de 200 o 250 años de antigüedad.
Morfología de las campanas
Las campanas son instrumentos musicales fruto de una compleja técnica metalúrgica que ha evolucionado y se ha perfeccionado con el paso de los siglos. Los maestros fundidores jugaban con con tres variables que determinaban la sonoridad del bronce: el diseño del perfil, el grosor de las paredes de la campana y el diámetro de la boca. En cuanto al diseño del perfil debemos reseñar que, si bien en España existe una interesante variedad de perfiles, a grandes rasgos estos pueden agruparse en dos tipos: el esquilón y la romana.
El esquilón (o de perfil esquilonado) es el habitual en las campanas occidentales, caracterizado por hombros estrechos, perfil alargado y ligeramente curvada. Producen un sonido mucho más sonoro.- La romana, también llamada castellana(*), en cambio, es de hombros anchos y caída recta, con un aspecto mucho más robusto y abombado (de hecho, eran conocidas antiguamente como “campanas redondas”). Esta última tipología solo aparece en la mitad norte de la corona castellana. A diferencia de los esquilones, su sonido es más seco, ronco y menos vibrante.
Aunque esta es la división más frecuente, se desarrollaron también otros tipos de diseños capaces de diversificar y enriquecer el sonido de los conjuntos de campanas.
Nota:
(*) Sólo existen en la mitad norte de España correspondiente a la antigua Corona de Castilla.
El lenguaje de las campanas
Los toques de campanas en España se basan en ritmos que transmiten una información, en contraposición con los del norte y centro de Europa, fundamentados en la melodía, sin transmisión de información. La finalidad informativa obliga a crear diferentes repertorios de toque y a desarrollar diferentes técnicas que enriquecen el código lingüístico.
Los toques de campana eran un auténtico lenguaje sonoro, donde cada ritmo, número de golpes y combinación de campanas transmitía un mensaje preciso: oración, celebración, duelo, alarma o reunión social. El lenguaje de las campanas es extraordinariamente variado. Hablamos de sonar, tañer, doblar, repicar, voltear…
El tañido, entendido como la acción de hacer sonar la campana de manera general sin precisar un método concreto, podía ejecutarse mediante distintas técnicas.
Tradicionalmente, el volteo se limitaba para fiestas importantes en la localidad (Domingo de Resurrección, Corpus, fiestas patronales, titular de la parroquia…) y fuera de estas situaciones todos los toques se realizaban mediante toque de badajo y ocasionalmente balanceando las campanas.
El repique, o toque con badajo, es quizá el que ofrece mayor variedad, ya que el campanero controla directamente el badajo, imprimiéndole diferente ritmo e intensidad. Puede realizarse con una sola campana, generalmente para indicar señales cotidianas o sencillas, o con dos o más, lo cual implica un hecho de mayor trascendencia e importancia. El toque con badajo puede combinarse con otras campanas en movimiento. Los campaneros y sacristanes más experimentados son capaces de crear ritmos y melodías muy elaborados.
Una de las formas de tañido más usuales es el volteo y que casi siempre es toque de fiesta. Esta forma de toque es exclusiva de la península Ibérica y de toda América latina. Para ejecutarlo se requiere la concurrencia de varias personas, preferiblemente mozos fuertes, de manera que colocando la campana boca arriba con un fuerte impulso se la haga girar sobre sí misma.
Cuando no se pretenden alardes, y se prefieren sonidos más simples y efectivos los toques de campanas se efectúan desde el piso bajo de la torre con una cuerda que llega hasta la campana, o mejor hasta la melena de la misma; este toque es de bandeo, también llamado balanceo o medio vuelo, es decir, la campana con su correspondiente melena no voltean sino que están animados por un movimiento oscilante pendular que debe ser lo suficientemente amplio como para que el badajo choque contra el borde de la campana de forma acompasada. Dentro de éste podemos distinguir un balanceo alto en el que las campanas se “empinan” (también es llamado toque “a pino”), es decir, se invierten y dejan boca abajo, y otro bajo en el que sólo se balancea hasta aproximadamente la horizontal. El denominado “a pico” hace referencia a un sutil balanceo que permita que el badajo golpee en un lado, de forma que puedan realizarse series de campanadas exactas.
A cada forma de toque se le asocia un mensaje. Esta asociación se genera en relación al ritmo que imprime el movimiento de la campana. Es decir, el volteo, por su viveza se asocia a las fiestas, del mismo modo que el toque “a pino”, precedente inmediato del volteo, también suele asociarse a la misma circunstancia. El balanceo (bajo), mucho más continuo, grave y solemne tiene connotaciones fúnebres. No obstante, la interpretación que se hace de su significado no siempre es el mismo en todas partes y en ocasiones puede tener significados contrapuestos.
El toque tradicional de campanas ha llegado a nosotros a través de la transmisión del oficio de campanero a campanero. En ocasiones los toques fueron fijados por escrito en reglamentos o consuetas, especialmente en las catedrales e iglesias con gran actividad litúrgica.
Nota:
“Doblar” las campanas en este contexto no se refiere a “plegar” o “hacer doble”, sino al sentido antiguo de la palabra de repetir o hacer sonar reiteradamente. El significado de doblar está ligado a la idea de toque repetido a intervalos. Así, “doblar las campanas” pasó a designar el toque lento, solemne y repetido de campana que se hacía especialmente con motivo de un fallecimiento o para acompañar actos de carácter fúnebre.
La bendición de las campanas
Con el notable auge en el uso de las campanas a partir del siglo VIII(1), estas pasaron, al parecer, a ser consideradas una parte esencial del equipamiento de cada iglesia, y fue también entonces cuando se extendió la práctica de bendecirlas mediante un rito especial de consagración. Después del Concilio de Trento se fijó en el Pontifical Romano la bendición solemne de las campanas.
Tradicionalmente se practicaban dos ritos distintos: la bendición del metal fundido durante la colada y, más tarde, la bendición y consagración solemne de la campana, y los libros litúrgicos contienen las dos fórmulas. La primera la hacía generalmente el párroco por delegación del obispo. No hay que olvidar que hasta bien entrado el s. XX los maestros eran itinerantes y hacían sus hornos a pie de torre, o en algún lugar céntrico desde donde enviaban los ejemplares a lugares no muy alejados. Cuando se perdió la tradición de bendecir el metal fundido, se mantuvo la costumbre, entre los fundidores, de dirigir un rezo a la Virgen al abrir la espita.
Antes de subir las campanas a la torre era imprescindible la bendición del bronce. Bendición que en muchas ocasiones es conocida como “bautizo”(2), pues se le impone el nombre de un santo o figura religiosa. A veces se habla de consagración, pues se ungía el bronce con Crisma(3), del mismo modo que se consagraban los cálices o los templos. Es el paso del objeto profano al sagrado a través del rito.
La bendición era muy importante, pues sin ella el obispo podía prohibir que una campana tocase. En ella se hacía una dedicación devocional imponiendo a la campana el nombre de un santo, al que se le encomendaba su intercesión. El nombre del santo que se le imponía solía estar en relación a los santos de devoción de la parroquia, reservando generalmente el titular de la iglesia o el patrón para la campana más grande. El nombre del santo con el que se bautizaba a la campana era generalmente con el que era conocida. Por tanto, vemos que la campana es un instrumento que podría considerarse de intercesión, en el sentido de que en virtud de la bendición con su sonido se pedía la intercesión del santo al que se dedicaba el bronce.
Notas:
(1) La tradición de bendecir las campanas aparece ya en el Liber Ordinum de la iglesia hispano-visigoda, anterior por tanto a la llegada de los musulmanes a la península, en el que se encuentra una fórmula de consagración de las campanas bajo el epígrafe Exorcismus ad consecrandum signum basilicae… donde se recoge un exorcismo que se practicaba sobre la colada de bronce fundido con el fin de expulsar las fuerzas del mal y potenciar las virtudes asignadas a las campanas. Habla del poder de la campana, después de bendecida, contra todos los enemigos, incluidos los de la religión.
(2) La palabra “bautismo” aplicada a la bendición, aunque denostada desde antiguo, resistió con fuerza el paso del tiempo y se documenta muy a menudo hasta finales del s. XVIII. En el siglo XIX se va debilitando esta expresión, y ya en el s. XX aparece como residual.
(3) Las rúbricas prescriben desde antiguo que el obispo trace siete cruces en la parte externa y cuatro en la interna de la campana diciendo: Consecretur et sanctificetur, Domine, signum istud in honore sancte Mariae matris Christi, vel sancti ill.., in nomine Patris, et Filii et Spiritus Sancti. Tambien se prescriben los versos del Salmo XXVIII, 4: Vox Domini in virtute, vox Domini in Magnificentia. En estos se refleja la idea de que es Dios el que transmite la fuerza y poder que adquiere el bronce para alejar las tormentas, aplacar las discordias y reunir al pueblo para la piedad y las buenas obras.
Epigrafía y decoración
Cada campana colocada en un campanario está dedicada a uno o más santos con sus relieves ornamentales y decoraciones temáticas en la superficie externa hechas en la fundición y al bendecirlas se les da un nombre, que a veces se inscribe en la misma pieza. Sobre las campanas suelen encontrarse inscripciones en latín, o en el idioma vulgar del país en que se funde la campana, sobre el año de la fundición, el nombre del moldeador y los que han contribuido a la fusión del bronce con ofrendas voluntarias.
Los textos de las inscripciones han variado con el tiempo, partiendo de una primera época hasta el siglo XII aproximadamente, en el que lo relevante es el origen de la campana: una donación piadosa, por mandato de quien fue fundida, etc. A partir de esta fecha, se introducen oraciones y textos sagrados con sentido protector, que se suman a las que indican propiedad u origen.
Fue costumbre grabar sobre las campanas inscripciones, dedicatorias o deprecatorias. La mayoría de las inscripciones en las campanas están tomadas de los libros sagrados, como los Salmos y el Nuevo Testamento, así como de fragmentos concretos de la liturgia, como son las oraciones y las letanías. Su empleo se remonta a la época medieval y, en más de una ocasión, se les atribuyó un carácter protector. Otra fuente primordial es la recopilación hagiográfica compuesta por los 182 capítulos dedicados a las vidas de santos y mártires, realizada por el dominico genovés Santiago de la Vorágine en el siglo XIII bajo el título Leyenda dorada. Esta obra, de marcada intención piadosa y estrechamente vinculada al sentir popular cristiano le granjeó un notable éxito y la convirtió en la base de futuros pasionarios y poemarios medievales. Estos formularios de la Baja Edad Media se mantuvieron uniformemente hasta el siglo XIX, cuando comenzaron a incorporarse nuevos y más variados textos, que ya no eran únicamente oraciones o invocaciones protectoras, sino que van a estar más ligadas al culto, a las advocaciones o a exponer ciertas curiosidades.
Las inscripciones de las campanas, dirigidas a Dios como medio de alabanza o intercesión, se expresan en latín o en castellano, o en las dos lenguas a la vez. La mayoría no están exentas de equívocos y de incorrecciones gramaticales, dado que algunas de estas frases se acuñaban mediante oralidad, y los artistas incurren en numerosos equívocos a la hora de colocar los moldes grabados. Al principio, emplearon mueve-tipos de letras mayúscula gótica, de aspecto redondeado, que convive y luego es sustituido por la gótica minúscula o textual, de rasgos más rectos y traza vertical. A finales del siglo XVI se introducen los modelos de capital humanística, muy refinada, y después aparecerá la capital barroca, caracterizada por las volutas en los trazos de las letras, que pervive con ligeras modificaciones hasta la segunda mitad del siglo XIX. A partir de este instante se diseñan nuevos modelos de corte pseudo-gótico, modernista o reducida.
Las inscripciones suelen aparecer entre los cordones que se hallan a la altura del Tercio o el Medio pie de la campana y el principio de la frase suele estar en la vertical de la cruz que aparece en el medio cuerpo. Asimismo, es frecuente encontrar inscripciones recuadradas, en la zona del medio. Estas frases son realizadas por los campaneros mediante letras de molde, según las instrucciones dadas por el sacerdote, mayordomo de la cofradía o persona que encargaba la pieza.
Las campanas pasan a convertirse también en un importante elemento artístico, fundamentalmente desde el siglo XV, cuando los fundidores empiezan a introducir en su trabajo adornos y grabados. A las inscripciones se añadieron también adornos e improntas figuradas, especialmente emblemas e imágenes de santos, que a veces forman exquisitas decoraciones.
En relación con su localización, el alzado de toda campana puede dividirse en cinco zonas llamadas, de arriba a abajo: Hombro, Tercio, Medio, Medio–pie y Pie. Estas zonas suelen estar diferenciadas por cordones o finas bandas horizontales que rodean la pieza a diferente altura. En su inmensa mayoría, las inscripciones están situadas en las zonas del Tercio y el Medio pie y aparecen flanqueadas por dichos cordones o parejas de ellos; grandes cruces –realizadas con moldes– se sitúan en la zona del medio y suelen colocarse mirando hacia el interior y el exterior del campanario; los motivos ornamentales, a base de grecas, motivos geométricos, cruces, símbolos sagrados, etc., suelen situarse junto a los referidos cordones de forma paralela a los mismos.
La campana como objeto musical
Las campanas son instrumentos musicales fruto de una compleja técnica metalúrgica que ha evolucionado y se ha perfeccionado con el paso de los siglos.
La campana se comporta como un conjunto de anillos sonoros, cada uno vibrando a su frecuencia propia, y que están coordinados ya que forman parte del mismo objeto. Las distintas notas producidas por la campana se basan por tanto en el principio de la ubicación a distintas alturas del vaso; la forma de la campana y el grueso de cada uno de los anillos determina la sonoridad de esta nota de manera directa, e indirectamente de las otras también.
Las campanas están hechas con fórmulas exactas, por lo que, dado el diámetro, es posible calcular todas las dimensiones y su nota musical, o de tono. La frecuencia de la nota de una campana varía directamente con el cuadrado de su espesor e inversamente con su diámetro.
La percusión del badajo(1) genera multitud de notas parciales, siendo cinco las principales: nota base (también llamada Hum, es la de mayor duración), prima(2) o fundamental (una octava por encima de la nota base), nominal (una octava por encima de la prima). Entre la prima y la nominal suenan una tercera menor y una quinta.
En una campana se tiene la sensación de tono atendiendo a la prima fundamental, que es la nota más audible y duradera. El tono fundamental o prima se localiza un poco más arriba del labio de la campana. La prima o nota de golpe es la nota de referencia de la campana y la que el oído humano percibe en la mayoría de los casos.
La sonoridad de los conjuntos de campanas en España suele basarse en un principio de armonización, es decir, que el sonido de cada campana guarde cierta coherencia sonora con el resto de bronces. Una peculiaridad intencionadamente buscada son las diferenciaciones tímbricas.
Otra forma de sonoridad es el de las campanas afinadas. El sonido de una campana es la suma de muchas notas parciales que se generan a diferentes alturas de las paredes de la campana. Los fundidores de los Países Bajos descubrieron que creando un diseño adecuado y quitando unos milímetros en determinados puntos del interior de la campana se pueden afinar todos estos parciales.
Notas:
(1) Un badajo que golpea mal puede romper una campana. La bola del badajo debe golpear en la arista del labio de la campana, o un centímetro (como mucho) por encima, pero nunca más arriba. Ese punto concreto es donde debe golpear el badajo porque es donde se concentra el mayor espesor de bronce y donde, al percutir el badajo, se produce el mejor sonido.
(2) En música, “prima” se refiere a la primera nota de una escala musical. En música las alturas se organizan por octavas, que es cómo se denomina a la distancia entre dos notas del mismo nombre cuyas frecuencias son el doble una de la otra. Para distinguir frecuencias distintas de una misma nota se las acompaña de un subíndice que nos indica la octava a la que pertenece. Así, Do3 indica “el Do de la tercera octava”. Dependiendo de en qué nota inicie esta será la tonalidad de la campana.
«Ningún hombre es una isla, ni se basta a sí mismo […]; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.»
John Donne (1572-1631), poeta inglés. Devociones para ocasiones emergentes, Meditación XVII, 1624 (fragmento).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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- DE ESCALLADA GONZÁLEZ, L. y ARNAIZ DE GUEZALA, J.: Enciclopedia de maestros fundidores de campanas de Cantabria, Tomo III, CAN – GARGOLLO. e‐monografía del C.E.M. Nº 22 (2024) | centrodeestudiosmontaneses.com.
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- JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN. Inventario de Campanas de la provincia de Soria, 2007.
- MARCOS VILLAN, M.A. y MIGUEL FERNÁNDEZ, F. (1998): Maestros campaneros, campanas y su fabricación en Valladolid y su provincia (siglos XVI a XVIII). Diputación Provincial de Valladolid.
- PALACIOS SANZ, José Ignacio. Campanas en la provincia de Soria – Junta de Castilla y León – Consejería de Cultura y Turismo, 2007.
- PALACIOS SANZ, José Ignacio: Catalogación de campanas en la provincia de Soria. Iglesias, ermitas y monasterios, en Estudios de Etnología en Castilla y León 1992-1999, Junta de Castilla y León, Valladolid, 2001, pp. 337-341.
- PALACIOS SANZ, José Ignacio. Estudio-catálogo de campanas en la provincia de Soria (fase 1ª). Celtiberia, Año 49, nº 93, 1999, pp. 55-87.
- PALACIOS SANZ, J. I. (2023). El arte de fundir campanas: un oficio del Antiguo Régimen y su actividad vista desde la Iglesia de El Salvador de Simancas (1545-1798). Cuadernos de Historia Moderna, 48(1), pp. 105-128.
- PALACIOS SANZ, José Ignacio: Campanas góticas en Castilla y León. Un patrimonio sonoro. Acta historica et archaeologica mediaevalia, Nº 30, 2009-2010, pp. 411-451.
- SÁNCHEZ DEL BARRIO, Antonio (2021): Las campanas y los toques históricos de la Colegiata de San Antolín de Medina del Campo. Pensar la tradición: homenaje al profesor José Luis Alonso Ponga, pp. 133-147. Fundación Museo de las Ferias.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ELECTRÓNICAS
- belltron.com | La campanología.
- es.wikipedia.org | Campana_(instrumento).
- campaners.com | Campanas.
- campaners.com | Curso de campaneros de la Catedral de Pamplona (2011).
- campaners.com | Historia de las campanas.
- campaners.com | Inventario de campanas. Parroquia de Santa María Magdalena de La Olmeda – Burgo de Osma-Ciudad de Osma (Castilla y León).
- campaners.com | Las campanas y sus toques en España (1ª parte).
- campaners.com | Las campanas y sus toques en España (2ª parte): Repiques, balanceos y volteos.
- campaners.com | Restauración de campanas y sus toques: la recuperación de un instrumento musical comunitario.
- centrodeestudiosmontaneses.com | Enciclopedia de maestros fundidores de campanas de Cantabria. e-Monografía del C.E.M. nº 22 (2024). Luis de Escallada González y Juan Arnaiz de Guezala.
- chitiya.wordpress.com | Baúl del Arte -Torres románicas, espadañas y campanas.
- miscelaneaartesacro.blogspot.com | El uso litúrgico de las campanas en la Iglesia: Los sagrados bronces.
- toquemanualdecampanas.com | Bibliografía.
- vozdebronce.blogspot.com | Los sagrados bronces: el uso litúrgico de las campanas en la Iglesia Católica.
AGRADECIMIENTOS
- Zacarías Ortega Martínez, vecino de La Olmeda.





Gracias por el agradecimiento, se lo he contado hoy.