Explorando la atalaya de El Enebral en La Olmeda (Soria)

La palabra atalaya, procede del árabe “at-taláya”, denominación que usaban para nombrar a los soldados que avanzaban sobre el campo enemigo, para sacar información sobre sus movimientos. Arquitectónicamente, una atalaya, es una torre de vigilancia, en general, estructuralmente aislada, situada en un lugar elevado que permite inspeccionar, especialmente, los movimientos militares de ataque, para poder adecuar la defensa.
Durante el siglo X, el impulso repoblador de los condes castellanos hacia el sur, ocupado por los musulmanes, supuso el establecimiento de una nueva frontera en torno al Duero. La respuesta del Califato será el reforzamiento de los sistemas defensivos mediante la construcción de fortificaciones, adecuándolas a la nueva situación de frontera. Dentro de este dispositivo militar aparecen las atalayas como torres levantadas sobre relieves destacados, comunicadas visualmente, y destinadas a la vigilancia de las rutas y al control directo de los territorios inmediatos, además de enlace entre las fortalezas más importantes.
En las proximidades de la fortaleza de Gormaz se disponen una serie de atalayas con función defensiva, que construyen los musulmanes en lugares de gran visibilidad, destinadas a vigilar y alertar a la fortaleza de posibles ataques, y al tiempo proteger las rutas de ataque musulmanas habituales desde Medinaceli. En el grupo de la ribera del Duero próximas a Gormaz todas se divisan entre sí. Aquí las torres no siguen una disposición lineal, que sería la plasmación de un concepto de «frontera», sino que ocupan un espacio relacionado con el concepto de «marca». Sus diferentes posiciones y sus múltiples perspectivas forman un entramado multidireccional, de manera que el control territorial es más completo. Una de estas atalayas es la de El Enebral en la localidad de La Olmeda (Soria).
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