
La iglesia parroquial de La Olmeda (Soria) está dedicada a Santa María Magdalena. Se encuentra a la entrada del pueblo siendo el primer edificio singular con el que nos topamos. Se trata de una pequeña iglesia que es en sí misma y por su contenido una pequeña joya.
La iglesia se encuentra bajo la advocación de Santa María Magdalena. El culto a Santa María Magdalena es muy antiguo, ya que la Iglesia siempre veneró de modo especial a los personajes más cercanos a Jesús. María Magdalena fue utilizada por la Iglesia medieval como santa penitente por excelencia, ejemplo máximo de pecadora arrepentida que logra la salvación, la penitente predilecta de Cristo. En la Baja Edad Media es motivo de una importante devoción en todo el orbe católico. En España el culto a Santa María Magdalena tiene un claro origen medieval ligado al Camino de Santiago.
Bajo la advocación de Santa María Magdalena se confunden popularmente tres personajes que aparecen nombrados en el Evangelio: una es María, la hermana de Lázaro y Marta de Betania, a quien Jesús alabó por elegir escuchar su palabra frente a la actitud de su hermana Marta que se dedicaba a atender las labores del hogar; otra es una pecadora que lavó y enjugó con sus cabellos los pies de Jesús de Nazaret pocos días antes de su muerte; y María, oriunda de la aldea de Magdala, quien sería propiamente Santa María Magdalena, patrona de esta ermita.
María Magdalena aparece en el Evangelio como cabeza de las mujeres que acompañan a Jesús en su predicación. Dos evangelistas cuentan que Jesús había expulsado de ella siete demonios, que fueron interpretados posteriormente como pecados sexuales, dando lugar a la identificación de la Magdalena con una prostituta, idea que ha sido abandonada por la iglesia católica desde el Concilio Vaticano II. También recoge el Evangelio que la Magdalena estuvo en el monte Calvario al pie de la cruz junto a la Virgen María durante la Pasión, y que es la primera persona a la que se le apareció Jesús después de la Resurrección.
Esta advocación de María Magdalena es muy numerosa en la provincia de Soria. Además de en La Olmeda, existen muchas otras iglesias y ermitas en el Obispado de Osma dedicadas a Santa María Magdalena, como en Pedraja de San Esteban, Pozuelo, Valderromán, Valdenarros y Velasco. La fiesta de Santa María Magdalena se celebra el 22 de julio.
Es un edificio de mampostería de una sola nave rectangular que se cubre con bóvedas baídas, fachada con cabecera recta, rematada en una espadaña con campanario y su cementerio parroquial anejo en la parte posterior delimitado por una tapia. El acceso al templo es a través de entrada en fachada lateral en forma de arco de medio punto. La estructura lateral donde se encuentra la entrada a la iglesia es una construcción reformada y un añadido realizado en el año 1956 según se indica en la parte superior de la puerta de entrada.
En el interior destaca el coro alto de madera situado a los pies de la iglesia, opuesto al altar mayor, con baranda de hierro forjado y con pequeñas ménsulas en el antepecho bajo el alero. Los espacios entre ménsulas de la viga frontal están decoradas con pinturas policromadas con motivos de fuentes ornamentales y florales. Al coro se sube por una escalera de madera y en él se encuentra la puerta de acceso al campanario.

El acceso a la Sacristía se encuentra en el lado izquierdo del altar.
El retablo mayor de estilo barroco está presidido por una talla policromada también barroca de Santa María Magdalena, con el cabello suelo, vestida con ricos ropajes, y llevando en su mano izquierda un pañuelo, que representa el momento en que María Magdalena se dirige a la sepultura de Jesús para limpiarle las heridas y se encuentra con la sepultura vacía, y en la derecha un haz de trigo.
¿Que representaba María Magdalena para la Iglesia Católica?
María Magdalena, por su transformación de pecadora en penitente, constituyó un personaje muy atractivo para la devoción popular pues demostraba que, aunque fueran muchos los pecados cometidos siempre era posible obtener el perdón de Dios. Por todo ello es una de las santas de mayor culto en el cristianismo, y una de las más representadas.
En la parte inferior se encuentra el tabernáculo (sagrario) en madera tallada, del silgo XVI-XVII, dorado y policromado, representando a Jesucristo como Salvator Mundi por la postura de la mano izquierda sosteniendo un orbe y la de la mano derecha en acto de bendición. Todo el retablo adorna, acompaña y engrandece el sagrario.
El sagrario provendría de la parroquial de Santa Cristina de la Ciudad de Osma según sus libros de inventario y carta cuenta. El 16 de abril de 1709, Andrés de Soto y Lafuente, obispo de Osma (1706-1714), visitaba pastoralmente la iglesia de Santa Cristina de Osma, ordenando, entre otras cosas, “que el sagrario y custodia en que está el Santísimo Sacramento, en el altar mayor, por ser pequeño para poner el viril de plata, se quite y pase a la Iglesia Parroquial de La Olmeda, su anejo, y en su lugar se mande hacer otro capaz y se dore interior y exteriormente”. Se trata del único elemento del altar mayor de la iglesia de Osma que, por tal motivo, se salvaría del incendio que el 28 de febrero de 1779 acabó con todas las obras de arte allí guardadas.
En las paredes laterales del templo se encuentran dos retablos.
Retablo con tabla Piedad con San Roque como donante en la Capilla de Gaspar Delgado
A la izquierda del altar, retablo con cuadro mural pintado sobre tabla Piedad con San Roque como donante que muestra una escena de la llamada Lamentación sobre Cristo muerto.
Esta escena, que forma parte del ciclo de la Pasión, se intercala entre el Descendimiento de la Cruz y el Santo Entierro y narra el momento en que el cuerpo de Cristo se deposita sobre un sudario o sobre la piedra de la unción y se disponen en torno suyo, prorrumpiendo en lamentos y sollozos, su Madre, San Juan, las santas mujeres, José de Arimatea y Nicodemo.
Está también relacionada con la advocación de la iglesia a Santa María Magdalena al representar una escena con María Magdalena en cuanto figura que los Evangelios afirman que estuvo junto a la cruz en el momento de la muerte de Jesucristo.
Una de las representaciones colectivas de María Magdalena más habituales, junto a las de carácter penitencial, es abrazada al madero donde se halla el Crucificado o formando parte de la comitiva fúnebre. En las imágenes religiosas de todo el mundo los artistas han pintado a María Magdalena junto a María, la Madre de Jesús, cerca de la cruz.
La obra (que ocupa el centro de la pared izquierda) refleja o interpreta la escena narrada en el evangelio de Juan, cap. 19, 38-42: muerto Jesús, José de Arimatea pidió al procurador romano Poncio Pilato autorización para retirar de la cruz el cuerpo del Señor y darle sepultura; fueron también en ese momento Nicodemo y algunas mujeres y discípulos para embalsamar el cuerpo. A pesar de que el Nuevo Testamento no lo describe con detalle, la pintura, y el arte en general lo ha representado una y otra vez.
La tabla representa a todos los personajes de su iconografía, que permite la comprensión de la obra. Como figura principal el cuerpo yacente de Jesús bajado de la cruz, representada por la pieza de madera vertical del fondo. Los clavos ya se han quitado y el cuerpo de Cristo es recibido por los brazos de José de Arimatea. Tal como se describe en los Evangelios, José de Arimatea envuelve el cuerpo de Cristo en un paño blanco de lino impregnado de sustancias aromáticas.
Suelen aparecer en la imaginería personajes femeninos, que pueden interpretarse como representación de las tres Marías o Santas Mujeres (vinculadas iconográficamente a los tarros con perfumes para la preparación del cadáver). “Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena” (Juan 19, 25).
En una posición central la Virgen María sosteniendo el brazo de Jesús en situación próxima a la representación de la Piedad (Habiendo descendido del todo el cuerpo, lo envolvieron desde las rodillas hasta la cintura y lo entregaron a su madre). A su derecha las dos Marías, con el detalle destacado para María Magdalena arrodillada delante de él que recibe sobre su pierna el apoyo del pie de Cristo.
Nicodemo es representado como un viejo con barba en un segundo plano a la izquierda del retablo. En ocasiones, como en este caso, en la iconografía de la crucifixión se caracteriza a Nicodemo en actitud pensativa u orante en lugar de doliente, en una actitud más serena y contenida en medio del dolor de las mujeres.
Ocupando el fondo a la derecha del cuadro se representa la figura de San Juan Evangelista en cuanto apóstol presente, cronista de los hechos y al que Cristo encomienda a su madre durante la crucifixión.
En el ángulo inferior izquierdo, en primer plano y visto parcialmente de espaldas, aparece la figura de un donante identificado con San Roque, representado con las manos juntas en actitud devocional ante el grupo sagrado, frente al cual parece arrodillarse, lo que confiere a la obra un claro carácter votivo.
San Roque es representado con sombrero, túnica, capa y lo que parece ser un bordón en el fondo de la figura(1), al que se añade un nimbo en forma de aro sobre la cabeza.
En la pintura, el nombre del santo aparece indicado mediante un titulus identificativo abreviado(2) (rótulo que identifica a un personaje sagrado dentro de la escena) sobre la cabeza de su figura, un recurso habitual en el arte medieval y renacentista para señalar la identidad de los personajes sagrados. Esta abreviatura hagiográfica, pintada directamente sobre el fondo y no sobre una cartela, permite reconocer a San Roque sin necesidad de atributos iconográficos completos y refuerza su papel como figura devocional y donante simbólico dentro de la escena.
La devoción a San Roque estaba ampliamente extendida en toda la comarca(3) y era reconocido en la época como la de un santo protector contra la peste, enfermedad que asolaba por entonces las tierras de Castilla. En la pintura se manifiesta la devoción a este santo, protector contra la peste, representado simbólicamente como comitente o donante de la obra, una práctica habitual en el renacimiento y el barroco para asegurar su intercesión. De este modo, se articulan en una misma imagen la compasión de la Virgen, la advocación del templo a Santa María Magdalena y la protección de San Roque frente a las epidemias.
Una inscripción situada en la zona inferior derecha del retablo, muy deteriorada y parcialmente ilegible, alude a lo que podría ser el origen tanto de la capilla como de la propia obra. La mención al nombre de Gaspar Delgado, “cura que fue en esta Santa Iglesia”, fundador en 1568 de una capellanía colativa a favor de la iglesia de La Olmeda, sugiere que la capilla y el retablo pudieron ser erigidos y dedicados gracias a los fondos aportados por dicho fundador. Hay que tener en cuenta, además, que este retablo se emplaza en un espacio que ya en registros escritos del siglo XVI aparece denominado, según los casos, como Capilla o Altar de Gaspar Delgado.
ESTE RETABLO Í CAPPA. CON […](4) QADA SEMA
NA FVDO ÍMO EL RO. SOR. GASPAR DELGADO QVRA Q
FVE EN ESTA SA. ILESIA. AN. DE. 157[.]. AÑOS. [.].RV[…](5)
Notas:
(1) El atuendo de peregrino utilizado por san Roque se conoce como sarrochino y se componía de una túnica, capa, esclavina, bordón, cantimplora y zurrón. [LÓPEZ AÑÓN, Eva María (2007): Arte religioso en el Arciprestazgo de Nemancos (A Coruña). Siglos XVII-XX. Tesis doctoral, Universidad de Santiago de Compostela; p. 689].
(2)Titulus abreviado: rótulo que identifica a un personaje sagrado dentro de la escena, recurso habitual en la pintura devocional para señalar al santo representado.
(3) El francés San Roque (de Montpellier) pasó a ser copatrono local de El Burgo de Osma en 1603, compartiendo el patronazgo con el culto milenario a la Virgen del Espino. [ALMAZÁN DE GRACIA, Ángel. El Burgo de Osma y su catedral. 1996].
(4) Deterioro por lo que parece raspado, pudiera ser de forma intencional.
(5) Este retablo y capilla con […] cada semana fundó in memoriam el Reverendo Señor Gaspar Delgado cura que fue en esta Santa Iglesia. Año de 157[.] años. [.].RV[…].
Atribución y datación de la tabla
La atribución y datación de la tabla se fundamentan en la documentación histórica y en el análisis comparativo. La obra se relaciona con Diego de Urbina a partir de las escrituras otorgadas en Madrid los días 22 de marzo de 1567 y 8 de noviembre de 1568, mediante las cuales el pintor concedía poder a su hermano Francisco para cobrar, en su nombre, del mayordomo de la villa de La Olmeda las cantidades adeudadas por la pintura, dorado y estofado del retablo realizado para su iglesia. Estos documentos, junto con la comparación con otras obras atribuidas al artista, permiten atribuir esta a Diego de Urbina y situar cronológicamente la ejecución del conjunto.
Retablo neoclásico con talla medieval de la Virgen del Rosario
A la derecha del altar mayor se encuentra un retablo de estilo neoclásico con una talla medieval policromada del siglo XIV de Virgen del Rosario con Niño, su patrona y a la que se venera, a la que en tiempos los olmedanos ofrecían el mejor de los racimos de sus vides. Es de túnica dorada y manto azul, con el niño sentado sobre su brazo izquierdo en actitud bendicente.
Esta talla ha sido restaurada recientemente y se traslada para su custodia la mayor parte del tiempo a El Burgo de Osma.
Pila de agua bendita
Una pila fija de agua bendita labrada en piedra de forma semiesférica situada en la entrada, simple, sin decoración y sin relieves, empotrada en la estructura constructiva de la iglesia con su pedículo o soporte.
El origen de las pilas de agua bendita se remonta, según arqueólogos, a las que se hallaban en las catacumbas, y la forma y posición de las pilas, tal y como las conocemos hoy en día en la entrada de las iglesias, se empezó a realizar a partir del siglo XII, generalizándose a finales del siglo XIV.
Sacras de altar
Las sacra de altar (canon de altar o “cartagloria“) es un objeto litúrgico compuesto por tres tablillas, una central más grande y dos laterales, que se sitúan en el altar para ayudar a la memoria del sacerdote a seguir algunas oraciones comunes y otras partes de la Santa Misa sin necesidad de recurrir al Misal. Con forma de pequeño panel, enmarcado o no, contienen las oraciones invariables que el sacerdote recitaba en latín durante la misa tridentina anterior al Concilio Vaticano II, se colocaban en el altar sólo durante la misa y luego se retiraban a otro lugar.
La sacra central muestra las oraciones del Canon y el ofertorio, de donde deriva el nombre de table secretarum o del Canon , además se pueden agregar otras fórmulas y oraciones como Gloria in excelsis Deo, de donde deriva el nombre cartagloria, Credo y otras oraciones
La tarjeta a la izquierda (según se mira al altar) contiene el llamado en el Misal Romano Último Evangelio (Juan 1: 1–14), que se dice siempre idéntico al final de la Misa. La tarjeta a la derecha contiene dos textos: la oración para bendecir el vino y el agua (“Deus qui humanæ substantiæ “) y el Lavabo (” Voy a lavar “, de las palabras del Salmo 26).
La sacra central de la iglesia de Santa María Magdalena de la Olmeda se encuentra expuesta a los pies de la talla de la Virgen del Rosario.
Se trata de una litografía, según su firma interior, realizada por la imprenta L.TURGIS & FILS que data de alrededor de 1860. En el centro de la tarjeta contiene una imagen de la Crucifixión.
L. Turgis fue una importante imprenta, litografía y editorial de estampas e imaginería religiosa. Fue fundada en París por Louis Auguste Turgis (1818-1894) a mediados del siglo XIX. También tuvo oficina e Nueva York, con el nombre J. Turgis & C., desde 1856 a 1908. La empresa parisina cerraría sus puertas en 1928.
Esta sacra central contiene los siguientes textos según el orden de la misa:
– El cántico “Gloria in excelsis”,
– El Credo,
– Las oraciones del Ofertorio (“Suscipe sancte Pater”, “Offerimus tibi”),
– Las palabras de la Consagración (“Qui pridie”, “Simili modo”)
– Las oraciones después de la Consagración (“In spiritu humilitatis”, “Veni Sanctificator”, “Suscipe sancta Trinitas”, “Orate fratres”),
– Oracion del sacerdote durante la Comunión (“Haec commixtio”, “Domine Iesu Christe qui dixisti”, “Domine Iesu Christe fili Dei vivi”, “Perceptio Corporis tui”, “Placeat tibi”).
Las sacras laterales, que complementan a la central, se encuentran expuestas bajo el retablo mayor de la iglesia.

Cristo procesional
Talla en madera de un cristo procesional.en madera policromada, probablemente perteneciente o parte de un paso procesional.
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| LOCALIZACIÓN | CAMPANA | AUTORES | AÑO FUNDICIÓN | DIÁMETRO | PESO |
|---|---|---|---|---|---|
| Espadaña (vano derecho) | Jesús, María y José | 1894 | 89 | 267 | |
| Espadaña (vano izquierdo) | Santa María Magdalena | Manuel Corral | 1761 | 74 | 154 |









Gracias por tus artículos, mis padres son olmedanos.